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may 17 2013

BUZO PESCADOR – PUNTA CULEBRA SANTO DOMINGO

Amigos: comparto un vídeo de uno de los trabajos más hermosos esforzados de nuestro país, excelente trabajo d la Municipalidad de Santo Domingo.

http://www.santodomingo.cl

 

 

 


abr 1 2013

ARMANDO URIBE

EL CABALLERO

 

El caballero

Enclaustrado en su departamento desde hace quince años, Armando Uribe ya se siente de 80, aunque le faltan algunos meses para cumplirlos. Rara vez sale y lo hace para ir al médico, porque tuvo un cáncer que superó “milagrosamente”. Sin embargo, se mantiene activo: así como siguió con atención la elección del nuevo Papa –es un declarado creyente católico– no para de escribir en libretas de tapas negras todo lo que le dicta su “inconsciente cotidiano”.

Por Fernando Villagrán / Fotografía: Carolina Vargas / Producción: Francisca Lacalle

Paula 1118. Sábado 30 de marzo 2013.

Armando Uribe no cesa de describir con su lapicera a tinta. Con ironía dice que padece de logorrea, que habla en demasía. Entre sus últimos poemarios destacan Baba (2010), Tonto (2011), Ya no doy más, prosaicas que me amáis (2012), Pronto se publicará Hastío y espera su momento Hache. También se mantiene al día: sigue la prensa local, donde observa cada día “más tontera ambiente” y también la programación de la BBC y la Rai. Además, su hijo Pedro le envía desde París los recortes de la prensa extranjera. La muerte de su hijo Francisco en 1997 y de su amada Cecilia, cuatro años después, justifica la decisión de su enclaustramiento, acentuada por los problemas respiratorios que le limitan el desplazamiento al interior de su departamento cargado de recuerdos y con una envidiable biblioteca.

Por muchos años se resistió a que lo llamaran poeta, aunque fue uno muy precoz. Desde los 14 años Armando Uribe escribió versos, los que aparecieron en la antología El joven laurel (1953) y un año después en su libro El transeúnte pálido. Sin embargo, su vida transitó por la abogacía y la academia –experto en Derecho Minero– para continuar en la diplomacia, en la ONU y finalmente como embajador del Presidente Allende en China, sitio privilegiado en sus ensoñaciones y juegos infantiles.

Su carrera diplomática terminó de la peor manera cuando el gobierno de Pekín, con apellido comunista, reconoció a la Junta Militar tras el golpe de Estado en Chile. De allí pasó al exilio forzoso y a ganarse la vida como académico en Francia e Italia. En esos tiempos escribió ensayos, pero se prometió no publicar en verso hasta que Pinochet dejara el poder. Y cumplió. Con su regreso al país surgió el poeta tardío, que desde la publicación de Por ser vos quien sois, en 1989, no ha parado en los siguientes veinticuatro años. El Premio Nacional de Literatura que recibió en 2004 tuvo el efecto de hacerlo aceptar que a fin de cuentas era todo un poeta.

Tanto su vida como su obra son inseparables de la presencia, aun después de muerta, de Cecilia Echeverría, su enamorada desde que la descubrió en una fotografía de la vida social con toda la belleza de sus dos trenzas. Cecilia, su mujer y madre de los cinco hijos, tenía un gran talento artístico que quedó impreso en el libro La inquietante extrañez (2002) con sus collages que Uribe intervino con breves versos. A ella dedicó el poeta Memorias para Cecilia (2002). Aún habla con ella, asegura. Y esas conversaciones terminan en verso.

Usted es un hombre de fe para el que los dogmas religiosos son importantes. La Iglesia vive una crisis, con graves delitos y corrupción, que se podría resumir en la afirmación de Benedicto XVI de “la hipocresía religiosa”. Acabamos de presenciar algo inédito como fue la renuncia de un Papa y la elección de uno nuevo. ¿Qué apreciación tiene de estos sucesos?
Reconozco esa crisis, pero parto por decir que Benedicto XVI ha sido el Papa más inteligente de los últimos tiempos porque se trata de un escritor exquisito. Uno de sus libros sobre Jesucristo parte con una referencia a Kierkegaard y cuenta la historia de un payaso que se encuentra divirtiendo a los habitantes de su aldea cuando comienza un gran incendio; entonces corre a la aldea más cercana a pedir auxilio, pero nadie le cree porque es un payaso y la aldea termina quemándose. Él, como escritor sobre Jesucristo, dice que se siente igual que el payaso tratando de hablarles a los católicos, pero no lo van a escuchar y todo terminará como ocurrió con el incendio del cuento, en el infierno de la aldea. De los Papas que he conocido, el que ha renunciado es el más brillante e irreemplazable.

¿Cómo recibió la noticia de que el cardenal argentino Bergoglio resultara electo nuevo Papa?
Lo más significativo es que sea jesuita, perteneciente a la Compañía de Jesús fundada por Ignacio de Loyola, que ha sido apreciada en la historia como guardia de corps del Papa. Puede significar que el primero de ellos elegido en ese cargo esté mejor preparado, por su formación, para asumir esta función de vicario de Dios en la Tierra.

¿Y qué le parece que sea el primer latinoamericano?
Que hayan elegido al arzobispo de Buenos Aires, se puede explicar en parte porque siendo su familia inmigrante de primera generación de italianos en Argentina, la gran mayoría de cardenales italianos lo ha apreciado como uno de los suyos en este continente americano.

Existen fuertes denuncias desde Argentina sobre omisiones dolosas de Bergoglio en tiempos de violaciones a los derechos humanos. ¿Cómo estima que debiera enfrentar esos ruidos?
Correspondería que ahora, ubicado como Pontífice Supremo religioso y moral del mundo, todos esos hechos de su vida anterior como superior jesuita y máximo prelado argentino sean conocidos con detalle y transparencia.

¿Es muy alta la vara que le ha dejado Benedicto XVI al Papa Francisco I, asumiendo la gran crisis que vive la Iglesia?
Claro que es alta, ha pasado el pontificado desde un teólogo muy inteligente, además de buen escritor, a las manos de Bergoglio que tiene la formación religiosa e intelectual de un jesuita, que es de las más profundas entre los sacerdotes y prelados católicos.

DEJAR DE FUMAR

Lleva 15 años enclaustrado esperando la muerte, pero en los cánones actuales y con su vitalidad literaria no se puede decir que usted sea un anciano, además, recién cumplirá los 80 años en octubre próximo.
Es cierto que nací en esa fecha, pero yo ya tengo 80 años, porque considero un error contar la vida personal desde que se nace, corresponde hacerlo desde que uno fue concebido. Yo no puedo decirle la fecha exacta, pero si calculo pienso que ocurrió a fines de enero de 1933, es decir he pasado los 80 y, más que eso, le puedo decir en qué momento fui gestado.

Ya entramos al espacio de la literatura…
Claro, pero puede ser cierto en la realidad. Mi cálculo es que fui concebido a fines de enero de ese año 33 cuando Hitler asumió la cancillería alemana, se inaugura el tercer Reich y la explosión del nazismo, con todas sus consecuencias que conducirán a la Segunda Guerra Mundial y a sucesos posteriores que marcan los últimos 80 años de la humanidad. Entonces mi gestación coincide con el momento de esa foto, algo famosa en su tiempo, de Hitler asomándose a una ventana de la cancillería, a unos 15 metros de la calle, saludando con su brazo en alto. Tomando en cuenta incluso la diferencia horaria entre Chile y Alemania, yo creo que fui concebido en ese momento.

“Mis únicas salidas son al médico. La última fue donde un oncólogo porque me detectaron un cáncer en la lengua, lo que en su momento me llevó a pensar ‘por donde pecas pagas’. Inexplicablemente -la biopsia lo comprobó- el cáncer desapareció. Con esa prueba ahora indagaré si se trata de un milagro”, dice sonriendo.

Vaya coincidencia, pero volvamos al enclaustramiento. ¿Qué tan estricto es su encierro?
Mis únicas salidas son al médico. La última fue adonde un oncólogo porque me detectaron un cáncer en la lengua, lo que en su momento me llevó a pensar “por donde pecas pagas”. Inexplicablemente para el médico –porque la biopsia lo había comprobado– el cáncer desapareció. Con esa prueba ahora
indagaré si se trata de un milagro (sonríe). Me había convertido en una animita estando vivo.

¿Le costó mucho dejar de fumar?
No, lo decidí luego de una conversación muy agradable con el doctor Ola, amigo de mis hijas. La verdad es que no aspiraba, solo soplaba y me molestaba sentir el calor del fuego y el humo tan cerca de la cara, por eso utilizaba esas boquillas largas, como las de señoritas de los años veinte. La manía por fumar comenzó cuando trabajé en la ONU y lo hice un día para no quedarme dormido mientras trabajaba en las noches.

¿Qué opina de la restrictiva ley contra el tabaco?
Eso no me gusta porque son normativas que reducen sicológicamente a los seres humanos, restringen las libertades y el sentimiento de ser autónomo.

¿Extraña caminar por las calles?
Para nada. Desde que regresé a Chile, percibí que el comportamiento de la gente en las calles del centro había cambiado para mal, era un desagrado. Además, descubrí que perdía mucho tiempo encontrándome con alguna gente, siendo mejor emplearlo en escribir. Entonces cobró mayor sentido seguir el consejo de Pascal de recluirse en el dormitorio de la casa.

¿Y qué fue de sus amigos chinchineros y de los mendigos que le pedían ayuda desde la calle?
Seguimos en contacto, a los chinchineros los considero juglares y trovadores como aquellos de antes de la Edad Media. Nos comunicamos por la ventana y a veces he bajado. Lamentablemente de los organilleros solo queda uno, porque ellos deben arrendar sus organillos y tienen problemas. A los que me piden ayuda todos los días, les envío unos panes con mermelada a la hora de once. Una vecina que había reclamado por los horarios incómodos en que metían bulla, terminó entendiendo y me envió de regalo una camiseta con letras grabadas que decían: Don Armandooooooo. Se la obsequié a uno de mis nietos.

SER CABALLERO

Este encierro coincide con su periodo de mayor fecundidad literaria.
Yo he escrito, y creo que también leído, en este enclaustramiento de 15 años, más que en los 50 anteriores desde que aprendí a leer y escribir.

A la suma de tantos libros publicados hay que agregar lo que va quedando escrito en libretas, como esa que tiene a su lado ahora (una de tapas duras, color negro).
Sí, y acumulo una cantidad inmensa de libretas como esta que estoy terminando, vea las fechas (observo que un ciento de páginas, con versos breves, han sido copadas en el curso de un mes, hasta el día en que conversamos).

Estos textos, ¿se podrían leer como una novela en verso o como memorias?
Como diario. Son las expresiones del inconsciente cotidiano, porque, además, me resultan más desagradables las realidades que vivo que las pesadillas del inconsciente. Traspasarlo al texto, con gramática, sintaxis y todo lo que implica escribir, es un fenómeno consciente, pero yo trato que reflejen ese impulso inconsciente que queda en los versos, porque no sé si perdurarán y se les podrá llamar propiamente poesía.

Usted se ocupa de la muerte desde siempre, por el impacto que le provocó, teniendo menos de tres años, ver en su lecho de muerte a una tía con quien vivió. No conozco a nadie que, al menos en lo que queda escrito, se haya preparado tanto para la muerte.
Ese hecho ocurrió antes de yo saber leer y escribir. Entonces empecé a ocuparme del asunto llamado muerte. Fue tal la impresión de esa visión, que entre mis primeros versos, esos escritos a los 14 años, hay uno que recuerdo en que se describe el propio cadáver del que está escribiendo y dice: “Y habrá un hongo en la palma de mi mano”. Pero respecto de mi escritura, desde el comienzo también me ha acompañado el ánimo de ironía, sarcasmo, a veces sátira, con las consecuencias que involucra, porque implica también autocastigarse cuando parto por aplicarla conmigo mismo.

“Pierdo el hilo, no sé a cuento de qué me puse a decir esto ni para donde voy, es parte de mi senilidad. Estoy muy atento a este fenómeno que observo cotidianamente. yo he tratado a otros de estar seniles, como a Jorge Edwards , pero debo partir por reconocer la mía propia y lo hago con placer”.

Ese rasgo se trasluce en obras de hace varios años atrás, como Odio lo que odio, rabio como rabio o en esas cartas abiertas a personajes públicos como Patricio Aylwin y Agustín Edwards, que crearon algún escozor en su momento. Hoy tienen una resonancia diferente a la luz de nuevos fenómenos como el de “los indignados”. ¿Siente que se anticipó a ello?
Le agradezco la observación, porque recuerdo que en la primera entrevista que se me hizo al regresar del destierro, contesté, a fines de 1989: “Creo en el valor moral de la indignación”. Yo creo en la dignidad de la indignación, aunque parezca un juego de palabras al que soy muy propenso. Eso es también para mí parte importante de ser caballero. Le cuento con que un amigo, muy literario, Jorge Sanhueza, “el Queque”, que murió hace tiempo, hablando mientras cruzábamos la Alameda, casi a gritos, me preguntó: “¿Qué es lo que más quieres en la vida?”, le contesté: “Ser caballero”, me replicó: “Ese no es gusto de caballeros”. Al terminar de cruzar la calle le dije: “Mira que eso es lo que quiso ser Don Quijote”. Me refería a esa primera aventura de Don Quijote de hacerse nombrar caballero, con espada en el hombro, por el dueño de la posada donde durmió esa primera noche.

¿Y sigue siendo un gusto suyo?
Absolutamente, le cuento que en el colegio tuve dos muy buenos profesores, Mario Góngora, de Historia, y el mencionado Roque Esteban Escarpa… Bueno, por tanto detalle pierdo el hilo, no sé a cuento de qué me puse a decir esto ni para dónde voy, es parte de mi senilidad. Estoy muy atento a este fenómeno que observo cotidianamente. Y claro, yo he tratado a otros de estar seniles, por ejemplo a Jorge Edwards, después de leer sus memorias, pero debo partir por reconocer la mía propia y lo hago con placer.

La ironía y también humor de sus textos podrían parecer contradictorios con sus permanentes llamados a la muerte que no llega. Aunque usted insista en escribir que ya no más, me parece que usted quiere más…
(Se ríe) Usted lo dice bien pero la verdad es que prefiero ocultarlo porque a mí me da vergüenza querer más, la verdad es que ya está bueno y me llego a considerar un “gazuzo”, si aparezco queriendo más. Como esos que frente a una bandeja con pasteles y ya abotagados de comer, lo siguen haciendo cuando quedan solo dos o tres.

¿Usted lee en voz alta lo que va escribiendo?
No, en primer lugar escribo corto, no más de seis líneas. Escribo versos como desahogo, como estornudar. Y me demoro poco; si me significa dedicarle a un verso más de cinco minutos, me aburro. Nada es pensado ni elaborado, tiene que ver con el destello inconsciente. Si no funciona, lo elimino. Hay versos que surgen por razones extra literarias, como este (me pasa una bella edición de un libro de versos en 38 páginas titulado Ce) que dediqué a Cecilia, mi mujer, cuando se cumplieron 10 años de su muerte. Es un libro que fue publicado solo para la familia y que, como verá, tiene una singular firma del autor (es la huella digital de AR UR AR, como se identifica el autor en la contratapa).

¿Usted mantiene una conversación cotidiana con Cecilia?
Sí, fíjese que yo vivo con mi hija mayor que también se llama Cecilia, ella vuelve de su trabajo pasadas las seis de la tarde y cuando la estoy esperando, en mi semi consciencia espero a mi mujer, con la que mantengo conversaciones (toma la última libreta con cientos de versos y casi al azar escoge uno en que precisamente el poeta dialoga coloquialmente con ella).

El ejercicio de la escritura, ¿es algo placentero para usted?
Sí, es placentero aunque no sea percibido así con los sentidos, porque el inconsciente se mueve más allá de ellos. Hay que admitir que todo ocurre en la carne (se toca las manos y el pecho), entendiendo como tal el cuerpo y también lo que llamamos sique. Todo eso es carne, y la resurrección, en términos religiosos, es de la carne, con todo lo que ella implica. Algo distinto es el alma, porque es algo que se agrega al ser humano y tiene que ver con la presencia de lo divino, algo permanente que se distingue de la resurrección de la carne.

 


mar 21 2013

Lovecraft: la Vigilia de la Locura

La semana pasada se cumplieron 76 años de la muerte de un autor otrora desconocido, y hoy alabado, imitado y admirado. Howard Philips Lovecraft cruzó el umbral con 46 años, dejando un horrendo panteón de legado.

Por Rodrigo Salgado

A Lovecraft se le entra en la adolescencia, en el momento en que nos damos cuenta que la literatura es mucho más amplia que las sosas lecturas escolares. Aparece luego de Poe y antes que Borges, y previa a la hecatombe que significan las lecturas de Nietzsche hacia los 20 años. Se le puede leer en reemplazo de Hesse y su orientalismo duro, y entonces Howard es un torrente de sinsentido y angustias siderales. En él no hay esperanza ni menos futuro, no hay enseñanzas ni moralejas. Si alguien buscó aquello, de seguro leyó Juventud en éxtasis.

Nacido en 1890, fue criado en una cerrada familia matriarcal de Providence, en la Nueva Inglaterra estadounidense. Su padre murió siendo él niño, quedando a cargo de su madre y sus hermanas. Recibió una educación privilegiada en lo intelectual (su abuelo materno poseía una extensa biblioteca) pero alejado de la sociedad: su continua mala salud le impidió constantemente asistir de manera regular a la escuela. Desde pequeño fue asiduo a la soledad y lo extraño: un aliciente prematuro a sus ensoñaciones posteriores.

Y ahí está Howard leyendo en la penumbra de la casona familiar, reconociendo en Poe un maestro y un modelo, prefigurando al adulto que no dormía y pasaba las noches con las luces encendidas de su despacho. Muchos años después, poco antes de su muerte retribuyó al maestro de Boston, publicando en una revista pulp En las montañas de la locura, que continúa y lleva a niveles cósmicos al Arthur Gordon Pym de Poe: una expedición a la Antártica descubre ancestrales formas de vida extraterrestre, dispuestas a aniquilar a toda la humanidad para cumplir sus designios marcados en las estrellas.

Lovecraft, incorporando motivos de la ciencia ficción de folletín y elementos de difusión científica de la época consigue desplazar los objetos clásicos del terror decimonónico. Allí donde una cadena chirria en medio de la noche, en un castillo aislado, Lovecraft pone lo indefinible, lo que escapa a la comprensión u que hace desvariar y perder la cordura a héroe, que nunca es tal porque haga lo que haga existen proyectos estelares que se cumplirán, un destino catastrófico que sólo es posible aplazar, nunca anular.

Si bien pudo vivir una existencia sin apreturas económicas, nunca las vio fácil al momento de publicar: gran parte de su obra fue divulgada en revistas de papel roneo de amplio tiraje, destinadas al esparcimiento popular por medio de relatos de fantasía en general. Pero Lovecraft apuntaba mucho más lejos, a pesar de la poca recepción en un primer momento. En 1928 por ejemplo, recibió unos pocos cientos de dólares por El horror de Dunwich, siendo el pago más grande que alguna vez recibió.

A pesar de un comienzo arduo, gradualmente se fue haciendo de un séquito de seguidores y amigos escritores que le alentaron, y con los que llegó a intercambiar la friolera de 20.000 cartas, solamente un quinto de lo que se calcula que realmente escribió. Howard consideraba una afrenta no responder la correspondencia, y él era un caballero que soñaba con la gloria del pasado monárquico victoriano, su modo de vida y sus valores.

lovecraf

El mundo que Lovecraft escribió, pende siempre de un hilo delgado. Su premisa es famosa y afirma que el mundo antes de los humanos fue dominado por seres extraterrestres, grandes deidades terribles y metafísicas que pugnan por volver a controlar lo que alguna vez les perteneció. Eso ocurrirá cuando se alineen las estrellas, o antes, gracias a la ayuda de humanos que mediante poderosa magia y turbios rituales les ayudan a ingresar a este plano de la realidad. Estos demonios estelares tienen como paradigma al Gran Cthulhu, suerte de pólipo viscoso con alas, patas y garras de dragón, gigante como una montaña, que habita en duermevela en la ilógica isla hundida de R’lyeh. Alrededor de su culto Lovecraft erigió un panteón de entes monstruosos y variados. Primigenios poderosos y terribles. Howard no intentó sistematizar tales demonios, pero una vez muerto su catálogo fue organizado por sus albaceas en Arkham House, una editorial creada especialmente para preservar y popularizar su obra, aunque ya había crecido enormemente cuando la muerte le alcanzó: una vigilia de estudiantes y amigos caminó en medio de la noche cerrada del 15 de marzo de 1937, portando tenues luces de velas.

El no-héroe de sus relatos es movido en un inicio por la curiosidad, algo (un libro extraño, sus propias investigaciones) lo lleva al centro de un torbellino del que 
nada entiende, y para cuando atisba explicaciones, éstas lo llevan a la desesperación. Abriendo su clásico cuento La llamada de Cthulhu se encuentra este fragmento: “No hay en el mundo fortuna mayor, creo, que la incapacidad de la mente humana para relacionar entre sí todo lo que hay en ella”. Y cuando se unen los puntos, y luego de la locura inicial viene la evidencia de un plan superior en el que la humanidad no cuenta para nada.

Fue admirado por Borges. Stephen King y Bradbury le han homenajeado. En el mundo se juegan partidas de rol en sus parajes, y no deja de ser leído. Y nosotros seguimos aguardando el despertar de la Pesadilla, y el advenimiento de la catástrofe cósmica.

 

 


mar 8 2013

Farándula Intelectual (Segunda parte)

haciendo malabares con sus finanzas, un Nobel peleando por vino y hermanas, y Proust coronado como el rey de los siúticos. Con esto cerramos este vistazo a sus tan normales vidas.

Hace muchas décadas, cuando Armando Uribe Arce contaba con tiernos dieciséis años, tenía de profesor a Roque Esteban Scarpa (premio nacional de literatura 1980) que le contaba maravillas sobre Balzac. Uribe tenía la intención de leerlo, pero el francés estaba incluido en el Index de la Iglesia Católica, lo que significaba la inmediata amonestación moral de cualquiera que leyese alguno de esos tomos. El joven Uribe se decidió a visitar al cardenal José María Caro puesto que por su intermedio el obispo podría permitir tales lecturas. El cardenal, con los pies colgando de su alta silla se quedó dormido a los pocos minutos mientras Uribe, le explicaba su interés por Balzac. De pronto el cardenal se despierta y espeta un «petición denegada». El futuro poeta sale indignado del despacho y decide burlar el dogma: leyó a Balzac página por medio, así, no se podía afirmar que hubiese leído el libro entero y quedaba libre de pecado.

Balzac dijo de sí: «hay vocaciones a las que se debe obedecer, y algo irresistible me arrastra hacia la gloria y el poder», aunque siempre estuvo apurado económicamente, no teniendo qué comer, pero con la voluntad henchida. Dibujaba en su mesa de trabajo banquetes pantagruélicos con los que saciaba visualmente su apetito para poder seguir escribiendo. Buscaba simplemente «una mujer y una fortuna» cosa que encontró en la Madame de Hanska que, lamentablemente residía con su esposo millonario en San Petersburgo, ciudad que visitó en varias ocasiones. Se casan finalmente el 14 de marzo de 1850 en Berdiczew (actual Ucrania), para luego viajar a Paris a pesar de las graves dolencias del recién casado. El 18 de agosto de ese año Víctor Hugo lo visita, luego Balzac muere dejando inconclusa su Comedia humana. Su obra completa supera los 38 tomos.

 

Las disputas entre De Rokha Neruda y Huidobrn más que conocidas. La que enfrentó a los Pablos está rodeada de mitos. Extraño, sobretodo sabiendo que Neruda defendió a ultranza Los gemidos luego de publicado —en la revista “Claridad”. Algunas versiones aseguran que ambos se enemistaron porque Neruda habría coqueteado con una hermana de De Rokha, cosa que hizo estallar la fraternidad poética. Esto es plausible dado el carácter de ambos. Pero más cercana al orgullo de Neruda y al alcoholismo de De Rokha es la que afirma que estando en la residencia del último jugando rayuela, Neruda habría tirado el tejo con tan mala puntería que habría destruido una damajuana llena de vino. Las consecuencias fueron funestas.

En Los detectives salvajes hay un pasaje en que Arturo Belano visita a un cineasta de su misma nacionalidad que vivía en el DF mexicano. Se hicieron buenos amigos, el joven poeta lo visitaba con frecuencia, hasta que durante una de sus reuniones comenzaron a discutir sobre quién era el mejor poeta chileno. Belano defendía a Neruda y el cineasta a Parra. No pudiendo llegar a consenso y subiendo de tono la discusión, finalmente el adolescente estalló en llanto incontenible huyendo para más nunca volver a visitar a su compatriota, por la vergüenza, por la humillación de esas lágrimas. Belano, el joven poeta es como se sabe el mismo Bolaño; aquel cineasta no es otro que Alejandro Jodorowsky.

Vivió durante muchos años en un departamento en París cuyas paredes estaban revestidas completamente de corcho para aislarlo del ruido exterior. Durante la primera guerra mundial, solía dar hasta tres cenas semanales en los lujosos salones del hotel Ritz, todo esto mientras muchos de sus amigos se sacrificaban en las trincheras. Cargaba en el bolsillo de su chaqueta una camelia, la única flor que podía llevar, porque al ser inodora no le provocaba ningún problema con el asma que no le hacía tolerar ningún perfume. Probó veronal (un derivado del ácido barbitúrico, usado como somnífero y tranquilizante) para sentir él mismo el adormecimiento de la muerte; hizo despertar intempestivamente a la pequeña hija de un matrimonio amigo pasada la medianoche, pues deseaba captar el momento exacto en que una niñita despertaba. Además, escribió En busca del tiempo perdido.

En 1914 Mistral ganó los primeros Juegos Florales de la Municipalidad de Santiago con sus Sonetos de la muerte, quizás sólo para conocer a Manuel Magallanes Moure: escritor reconocido en el circuito de la época, casado, con varios hijos y mayor un par de décadas que Mistral. Esto no impidió que ella se enamorase perdidamente de él. Cartas iban y venían, pero siempre más desde el lado de ella, así la correspondencia dura varios años. La confianza que depositaba en el escritor llego a tanto que ella pudo declarar el repudio que el sexo le producía: «Verdad es, Manuel, que tengo de la unión física de los seres imágenes brutales en la mente que me la hacen aborrecible». No hay certeza de que Mistral haya superado tal repulsión, pero no ha faltado el malintencionado que en su momento notara cierto parecido entre Yin Yin y Magallanes Moure.

Por Rodrigo Salgado

 

 

 


mar 8 2013

Feliz día Internacional de la Mujer

Feliz día de la Mujer


mar 7 2013

MANO DE HACHA

MANO DE HACHA

 

 


mar 4 2013

TODO MEJORA


feb 20 2013

Artesanía en Fierro

En  una de las tantas ferias que uno va recorriendo me encontré con un fabuloso artesano de la IV región, para  mala suerte mía andaba adquiriendo algunos materiales, así nos comento su hijo, a cargo del puesto de artesanía en la plaza de Armas de la Serena, pero pronto lo contactaremos para que nos cuenta más de su trabajo y la forma en que se inicio en esta actividad, dejo sus trabajos para que lo conozcan.

 


 

 

 


ene 2 2013

Raúl Mora y Compañía


dic 19 2012

Estoy Aquí

Estoy aquí es una Intervención Urbana que nos llama como sociedad a concientizar sobre la realidad que viven miles de animales en nuestras ciudades, olvidados e ignorados en un mundo en el que la rutinaria y ajetreada vida de la ciudad nos conlleva a olvidar lo importante que son nuestros mejores y más fieles amigos.

Dirección y Producción: Violeta Caro Pinda
Fotografía, Cámara y Edición: Felipe Carrasco Guzmán
Música: Feeling por Ben Cocks

Portafolio cargocollective.com/felipecarrasco
Flickr flickr.com/photos/felmanphilip/

ESTOY AQUÍ / Intervención Urbana from Felipe Carrasco G. on Vimeo.